ARMAS DE LA II GUERRA MUNDIAL – LOS PORTAVIONES
Tags: GUERRA MUNDIAL, LOS PORTAVIONES
Un portaaviones es un buque de guerra capaz de transportar y operar aviones, que sirve como base móvil para aviones de combate o reconocimiento.
Durante la Primera Guerra Mundial algunas de las grandes potencias comprendieron la importancia estratégica de disponer de aviación embarcada para enfrentarse a conflictos en territorios alejados del territorio nacional o en territorios nacionales de ultramar en los que no era posible disponer de medios aéreos de importancia por motivos económicos o logísticos.
Desarrollo inicial
Los primeros portaaviones eran acorazados o cruceros grandes a los que se les retiraba el armamento artillero y se les añadía una cubierta de vuelo elevada sobre una estructura de vigas metálicas.
En 1918 se empezó a construir el primer portaaviones concebido desde el inicio como tal, el HMS Hermes británico, que ya incluía el puente de mando situado en un lateral de la nave para no estorbar en las operaciones de despegue y apontaje de aviones, aunque retrasos en su desarrollo permitieron que el primer portaaviones en entrar en servicio activo directamente con esa función fuese el japonés Hōshō.
En los años 1930 Estados Unidos, Japón y Gran Bretaña comenzaron a construir portaaviones cada vez más grandes, convencidas las dos primeras naciones de que iban a ser el eje central de la nueva guerra naval y manteniendo Gran Bretaña la creencia de que era un auxiliar de los acorazados y cruceros, que seguirían siendo los buques principales de la armada. Esta diferente concepción del uso del portaaviones implicaba también que mientras japoneses y norteamericanos ponían todos sus esfuerzos en desarrollar cazas y bombarderos navales, así como torpederos, cada vez más evolucionados, los británicos mantuvieron casi toda la guerra como avión embarcado principal al obsoleto biplano torpedero Fairey Swordfish y a un escaso número de cazas, además de que el tamaño y capacidad de sus portaaviones estaba siempre por debajo de sus homólogos estadounidenses y japoneses.
Otros países, como Alemania, cometieron el gran error de no incluir portaaviones en su flota. La obsesión de Hermann Goering, jefe de la Luftwaffe, la aviación alemana, por controlar toda la aviación, le llevó a boicotear el proyecto de portaaviones alemán, que hubiera embarcado una versión naval de los, en ese momento, temibles bombarderos en picado Ju 87 Stuka que hubieran ocasionado sin duda grandes problemas a la flota británica al comienzo de la guerra. Italia cometió el mismo error por la creencia de Mussolini de que la península italiana era un gran portaaviones en el centro del Mediterráneo y su flota, bien dotada de buques convencionales, sufrió enseguida las consecuencias de ese error.
Comentar